
Feijóo y Azcón, la noche de la victoria amarga de Guardiola en Extremadura. FOTO: PP
Lo que comenzó como una autonomía negociadora para los barones regionales se ha transformado, en las últimas horas, en una suerte de intervención encubierta. El caso más flagrante es el de Aragón y Extremadura, donde Alberto Núñez Feijóo ha decidido aplicar un “155 interno” a Jorge Azcón y María Guardiola, limitando su margen de maniobra ante las crecientes presiones de Vox.
Feijóo ha optado finalmente por dejar aparcada su pasividad inicial y, a la vista de las fuertes tensiones que está provocando el proceso negociador en Extremadura (Santiago Abascal ha llegado a cuestionar incluso que Guardiola sea la candidata a presidir el Gobierno extremo), ha asumido las riendas de unas conversaciones complejas. En la práctica supone que Génova tendrá la ultima palabra en los acuerdos restando autonomía y capacidad de decisión a Azcón, quien de esta forma se ha visto también afectado por las consecuencias del bloqueo de la negociación de Extremadura.
Para Azcón, esta tutela desde Madrid supone un trago amargo. El presidente aragonés, conocido por su perfil pragmático y su habilidad para el pacto, se encuentra ahora con las manos atadas. La realidad es que el intercambio de cromos ya no se decide en los restaurantes de la capital aragonesa, sino en los despachos madrileños.
