
Azcón ha participado este fin de semana en la Fiesta de los Amantes de Teruel. FOTO: Gobierno de Aragón.
Tras el terremoto electoral del pasado 8 de febrero, el Palacio de la Aljafería respira una calma tensa. Lejos de los focos y de las declaraciones incendiarias de la campaña, el Partido Popular y Vox han decidido imponer un hermetismo absoluto sobre sus negociaciones. No hay filtraciones, no hay ultimátum público y, sobre todo, no parece haber excesivas prisas, al menos en el caso de Vox.
Una estrategia de “ruido cero”
El presidente en funciones, Jorge Azcón, lo dejó claro este viernes en Teruel: el objetivo es un acuerdo “estable, global y sin ruido“. La táctica del silencio informativo, que es muy del agrado de Santiago Abascal, busca evitar los errores del pasado y los roces que llevaron a la ruptura de presupuestos y al adelanto electoral. El silencio no es ausencia de actividad, sino una herramienta para gestionar las expectativas de ambos partidos. No ha habido reuniones oficiales, pero sí contactos informales. ¿De qué hablan PP y Vox?
- Gestión de carteras: Se negocia con discreción para evitar que el reparto de consejerías se convierta en un mercado público que desgaste a los líderes.
- Blindaje ante Madrid: Ambos partidos buscan que las dinámicas nacionales (con las elecciones en Castilla y León en el horizonte del 15 de marzo) no contaminen el pacto aragonés.
Las claves del tablero
Pese al silencio oficial, los ejes de la negociación son claros:
- La Presidencia de las Cortes: Una pieza clave que Vox reclama para escenificar su peso tras el crecimiento obtenido en las urnas (14 escaños). Se da casi por hecho de que Marta Fernández no repetirá al frente de la institución. En las quinielas bien posicionado para sustituirla está su compañero de partido Santiago Morón. La incógnita se resolverá el próximo 3 de marzo en la constitución de las Cortes. Será el arranque oficial de la legislatura y puede ayudar a empezar a despejar algunas incógnitas.
- Presupuestos blindados: Azcón quiere que cualquier acuerdo de investidura incluya, por escrito, el apoyo a las cuentas de 2026 para garantizar una legislatura de cuatro años sin sobresaltos.
- Líneas rojas programáticas: El PP se mantiene firme en el cumplimiento de la ley respecto a la acogida de inmigrantes y el respeto a ciertos marcos europeos, puntos donde Vox intenta marcar perfil propio.
El factor tiempo
La izquierda, liderada por Pilar Alegría (PSOE), observa desde la barrera denunciando un “apagón informativo“, pero los números son tozudos: solo la suma de la derecha garantiza la investidura. El PP, consciente de su posición de fuerza pero también de su dependencia, prefiere que el reloj corra a su favor mientras el acuerdo se madura en despachos cerrados.
