Han pasado casi dos meses desde las elecciones autonómicas y Aragón sigue exactamente igual: bloqueado, paralizado y convertido en el escenario de una negociación fantasma. El pacto de silencio que PP y Vox se han impuesto está a punto de cumplir dos meses. Dos meses de mutismo calculado, de secretismo insolente. Un desprecio a los aragoneses, tratados como meros espectadores de un teatro sin función.
Desde el 8 de febrero han tenido casi 60 días para negociar. Y lo único que sabemos es que no sabemos nada. Ni una explicación, ni un calendario, ni un gesto de transparencia. Nada. La sensación que se extiende es que este proceso no ha estado guiado por la responsabilidad, sino por los caprichos, las tensiones internas y las disputas personales de los dos líderes de PP y Vox, Feijóo y Abascal, que parecen más preocupados por su propio equilibrio de poder que por el futuro de la comunidad.
Aragón está en pausa, pero no una pausa tranquila: una pausa corrosiva, que desgasta. La oposición ha denunciado esta semana el bloqueo institucional. Los dos partidos de derecha continúan encerrados en un mutismo que ya no se interpreta como estrategia, sino como desorientación. Ahora se plantea que habrá investidura tras la Semana Santa para evitar llegar al 23 de abril, Día de San Jorge, con el bochorno de tener un presidente en funciones. Ya veremos.
Los grandes asuntos —financiación, infraestructuras, servicios públicos— siguen congelados, como si la vida institucional pudiera detenerse indefinidamente sin consecuencias. Cada día que pasa sin avances alimenta la percepción de que este bloqueo no es un accidente, sino un síntoma de algo más profundo: una incapacidad para asumir las responsabilidades básicas que otorgan las urnas. La sensación que se extiende es que no hay plan. Y lo peor: ni siquiera hay explicaciones. Solo silencio. Un silencio que empieza a resultar insoportable. Es evidente que si después de dos meses no hay acuerdo, es porque no hay liderazgo, no hay proyecto y no hay respeto por la ciudadanía.
Aragón no está esperando un gobierno; está esperando a que PP y Vox decidan tomarse en serio a Aragón.

Conrad Blásquiz Herrero, periodista y editor de la web política desde la Aljafería
