Las Cortes de Aragón han iniciado de forma material su actividad parlamentaria, y ello con la celebración de su primer Pleno, el mecanismo por excelencia de funcionamiento de cualquier parlamento. Y como no podía ser de otra forma, ya que no hay actividad de aprobación legislativa en marcha, ni se ha permitido un control del nuevo gobierno (lo que no acaba de entenderse, aunque la excusa dada de que los nuevos Consejeros y Consejeras deben primero comparecer en comisión, no tiene sustento normativo, y me atrevo a decir político, alguno), este primer Pleno se ha centrado en la aprobación o rechazo de distintas proposiciones no de ley, la famosas “PNL´s”, presentadas por los grupos y agrupaciones parlamentarias.
Déjenme que en este punto les cuente una batallita, que por algo soy abuelo. En las pasadas elecciones a Cortes de Aragón, cometí la osadía, otros dicen la desvergüenza, y alguno -pocos- la valentía, de presentarme en una lista electoral y además lo hice en un puesto que de entrada era evidente no me daría nunca un escaño. Pero mi interés estaba, junto a intentar un cambio de rumbo en lo que parecía era inevitable entrada de la ultra derecha en el gobierno (aún existimos románticos en este nuestro Aragón), y a la postre lo fue, en conocer desde dentro un proceso electoral, sobre el cual vengo hablando y explicando su marco jurídico por todo Aragón desde hace varios cursos en ese gran proyecto vertebrador que es la Universidad de la Experiencia.
Y vaya si lo conocí, pues como no me puedo estar nunca quieto acabé participando más que activamente en los actos electorales. Y fue en uno de éstos, concretamente en una mesa redonda sobre “mayores” convocada por las asociaciones de vecinos del barrio zaragozano del Actur, donde surgió precisamente una controversia sobre el papel de las PNL´s.
Me explico. Los convocante nos instaron a los distintos participantes de los grupos políticos que allí concurrimos a que mostráramos nuestro apoyo explícito a una PNL ya aprobada en la anterior legislatura, y que pretendía que un solar del barrio acogiera una necesaria residencia de mayores (que poco me gusta este término, y eso que ya lo soy). Todos los asistentes, creo recordaba que únicamente Vox no estaba presente, mostraron su aquiescencia a lo pedido, menos uno: yo. Razoné mi oposición no en lo que se nos demandaba en el fondo, y sí en el instrumento que para ello se nos ofrecía, indicando literalmente que yo “asumía la defensa de la residencia mediante un mecanismo parlamentario que pudiera llevar a ser exigible su cumplimiento, y una PNL, que no lo era…y en el fondo no servían para nada”.
La que se armó. El resto de intervinientes en la mesa, algunos parlamentarios en uno u otro momento, se me echaron encima. Pero fue la representante de Izquierda Unida, con el buen talente que siempre muestran los miembros de esta formación, la que hizo conmigo una quizás, sin duda, necesaria pedagogía. Y así mantuvo que si bien las PNL´s no tienen fuerza ejecutiva alguna como yo decía, sí tenían en sí mismas un gran valor pues sirven para posicionar a los grupos ante determinadas materias que no conllevan textos normativos, y también para que determinadas voces ciudadanas tenga eco en sede parlamentaria. Chapeau!!!.
Así que la mas que escueta referencia sobre qué son las PNL´s que hace el Reglamento de la Cámara en su artículo 267, cuando nos dice:
1. Los grupos parlamentarios y las agrupaciones parlamentarias podrán presentar proposiciones no de ley, a través de las cuales formulen propuestas de resolución a la Cámara.
2. Asimismo, los ciudadanos residentes en Aragón podrán formular propuestas de proposiciones no de ley, de acuerdo con lo previsto en el artículo 270.
Ahora ya sabemos para qué sirve en realidad, pues sirven para algo, este singular mecanismo parlamentario, que aunque su fuerza ejecutivas o de obligar a su cumplimento sea nula, parece ser que políticamente sí la tiene.

Javier Hernández García. Jurista y militar.
