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Sin olfato en el palacio

No coges distancia con el enloquecido día a día que nos arrastra hasta que te llevas un susto. El día 20 de octubre me senté a comer con mi familia y me di cuenta que no olía el puré, y que el tomate de la ensalada no me sabía a nada. Fueron dos semanas con coronavirus. Los tres primeros días, fastidiados. El resto, más leves. Toda la convalecencia en casa, aislado, pero sin ingreso hospitalario. Me he quedado sin gusto ni olfato. Dicen que a veces se tarda meses en recuperarlos, pero no me quejo. Me considero un afortunado. Hay gente que lo ha pasado y lo está pasando peor .

Mi covid lo he comentado con amigos y con gente que se ha preocupado por mí. Uno de ellos es Conrad. Estuvimos hablando en las Cortes el 10 de noviembre, en el pleno donde se aprobó el techo de gasto de Aragón para 2021. Él me pidió que contara mi experiencia y le compré la propuesta, pero lo mío ya está explicado y el resto de este artículo lo llevo por el derrotero de su blog,  el de la política.

Reconozco que soy un friki de la política. No tanto de la de los partidos (donde en ocasiones sale lo peor de sus mandos, subjefes y militantes), sino del parlamentarismo. Sé que soy un demodé, que  suena viejuno, pero es que uno veía de niño a Luis Carandell hacer las crónicas del Congreso en TVE y ya le gustaban. 

Y siendo que me gusta la actualidad del parlamento, la veo languidecer sin remedio. Me remito a lo más inmediato, el pleno del 10 de noviembre. Se debatieron las propuestas de resolución de los grupos parlamentarios tras el Debate del Estado de la Comunidad celebrado a finales de octubre. Fueron  111. Igual piensan que son muchas. Pues no. Por fortuna el Reglamento de las Cortes se modificó hace 3 años y puso un límite,  porque ha habido años que se presentaron cerca de 700. Propuestas que además no son vinculantes, que no obligan al Gobierno de Aragón aunque se aprueben.

Ese mismo pleno aprobó algo tan importante como el techo de gasto de Aragón para 2021, y la convalidación de dos decretos ley con medidas sanitarias aprobados los días 19 y 21 de octubre por el Gobierno de Lambán. Estos temas se debatieron entre las dos y la cuatro de la tarde, porque las primeras dos horas y media del debate estuvieron dedicadas al Informe de la Cámara de Cuentas de Aragón que fiscalizó la cuenta de la Comunidad de 2018. Dos horas y media. El presidente de la Cámara, Alfonso Peña, superó en casi diez minutos la media hora que tenía para intervenir. Y los portavoces de todos los grupos consumieron los diez minutos (algunos incluso más) de los que disponían. ¿Es necesario agotar todo el tiempo? ¿La Mesa y la Junta de Portavoces no podían llevar el Informe de la Cámara de Cuentas a otro pleno, con los temas de enjundia que estaban en el orden del día?

¿La Mesa y la Junta de Portavoces no podían llevar el Informe de la Cámara de Cuentas a otro pleno, con los temas de enjundia que estaban en el orden del día?

Insisto, seguramente soy un ser extraño y tras casi 20 días de baja, tenía ganas de volver a  cubrir la actividad de las Cortes. Pero el parlamento tiene que seguir haciendo esfuerzos para ser más ágil, más dinámico, más pegado a la realidad. Las Cortes son necesarias, porque legislan y controlan al Gobierno…pero la política no pasa por su mejor momento de popularidad, y menos los parlamentos. No hace falta tener olfato para darse cuenta.

Pepe Lasmarías, periodista

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