Después de 81 días de bloqueo, todo un lamentable récord, habemus presidente. Jorge Azcón ha jurado el cargo y se convierte en el primer dirigente del PP que repite en el Pignatelli. Un movimiento que incluso adelanta a la incombustible Luisa Fernanda Rudi, que esta semana reaparecía en Zaragoza junto a su querido José María Aznar en un acto en memoria de Manuel Giménez Abad, asesinado hace 25 años por ETA.
Pero volvamos al presente. Porque sí, hay Gobierno, pero un Gobierno nacido a martillazos, con dudas enormes sobre cuánto tiempo va a durar vivo. Y es que Vox no ha demostrado precisamente fiabilidad. Aragón no parece ser su prioridad, le importa un bledo y nadie descarta que pueda volver a dejar tirado a Azcón si así lo decide Santiago Abascal en su estrategia de alcanzar la Moncloa.
Vox gestiona desde el lunes tres consejerías del nuevo Gobierno: Agricultura, Turismo y Medio Ambiente… y el premio gordo: Servicios Sociales. Nada menos que 1.500 millones de euros, casi el doble que en 2023, según ha calculado El Periódico de Aragón. Es decir, manejarán el reparto de ayudas a los colectivos más vulnerables. Y aquí es donde muchos ciudadanos han mostrado preocupación, especialmente después de declaraciones recientes en las que se afirmaba, en tono despectivo, que “todos los nombres que reciben ayudas sociales son iguales: Mohammed”.
Con ese antecedente claramente xenófobo contra los musulmanes y otros ejemplos similares, no son pocos los que temen una “purga” en el acceso a las ayudas, bajo el lema “Españoles primero”. ¿Qué significa sino el cacareado principio nacional que defiende Vox y que se ha tragado el PP con tal de gobernar Aragón?
Alejandro Nolasco, autor de esas polémicas declaraciones, es el encargado de llevar a la práctica el principio nacional y es un lobo al cuidado del gallinero. Intuyo que los tribunales van a tener mucho trabajo a partir de ahora.

Conrad Blásquiz Herrero, periodista y editor del blog político desde la Aljafería
