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Pax sociata y aragonesista

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El PSOE aragonés ha celebrado su décimo séptimo congreso en un clima de paz y de cohesión internas insólitos. Ha sido una balsa de aceite que ya de por sí es noticia si echamos la vista atrás, a anteriores accidentados encuentros socialistas.

Como también resulta novedoso que, en contraste con el incendio interno que se ha declarado en su principal aliado, el PAR, y en Ciudadanos, el liderazgo de Lambán no ha sufrido desgaste alguno e incluso se ha consolidado para un tercer mandato, al lograr un apoyo aplastante, superior incluso al que obtuvo cuando fue elegido por primera vez al frente de la secretaría general. Síntoma evidente de que nueve años después, Lambán sigue teniendo a todo el partido detrás. Lo va a necesitar para afrontar el difícil año y medio que queda hasta la cita con las urnas. Hasta las autonómicas de mayo de 2023, va a ser una carrera llena de obstáculos con un Partido Popular al alza en las encuestas y el previsible aterrizaje de Teruel Existe en el hemiciclo de las Cortes.

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Además de cimentar el liderazgo de  Lambán y de firmar las paces en público con Pedro Sánchez, que se deshizo en elogios hacia Lambán, el cónclave socialista abrazó con entusiasmo la socialdemocracia, como hiciera lo propio Sánchez en el pasado congreso federal de Valencia. De este cónclave, los socialistas aragoneses han salido más socialdemócratas y más aragonesistas. 

Empieza la batalla por agarrar votos de centro y aragonesistas