Hay políticos que aprovechan el verano para descansar. Otros leen, viajan, desconectan. Y luego está Alejandro Nolasco. El vicepresidente del Gobierno de Aragón, la mano ejecutora de Abascal en Aragón, ha decidido dedicar el estío a una misión de Estado: quitar 17 euros a los menores migrantes. Ha encontrado en esa cantidad semanal el gran agujero negro de las cuentas públicas. La ayuda que recibían los menores extranjeros no acompañados tutelados por Aragón suponía unos 180.000 euros al año. Una fortuna, evidentemente. Casi un escándalo presupuestario. Una amenaza de dimensiones bíblicas para el Estado del bienestar. Así que Nolasco ha cogido la tijera y ha hecho historia: fuera los 17 euros. Problema resuelto.
Es cierto que 180.000 euros representan una cantidad diminuta en un presupuesto autonómico de miles de millones. Pero es un gesto político extraordinario: convierte a unos menores tutelados en protagonistas de una batalla cultural y presenta el ahorro como una victoria nacional. Según el portal de transparencia del Gobierno de Aragón, Nolasco cobra 85.150,20 euros brutos al año como vicepresidente y consejero. Es decir, más de 1.600 euros a la semana. La comparación resulta inevitable: mientras un menor tutelado por el Gobierno y con un futuro muy incierto va a perder sus 17 euros semanales, el vicepresidente gana un dineral destruyendo la vida de los más débiles y adoptando medidas obsesivas cercanas a la paranoia, como es la eliminación del programa de enseñanza de lengua árabe y cultura marroquí en los colegios de Aragón. Una medida por cierto que aceptó el PP en la firma de su acuerdo con Vox. ¿Se atreverá Nolasco a derribar el Palacio de la Aljafería que fue sede de los monarcas musulmanes?
Mientras el consejero de Interior, Roberto Bermúdez de Castro, ha sufrido día a día el peor verano con los incendios que han hecho peligrar San Juan de la Peña y ha sido la voz y la cara del Gobierno en la tragedia, Nolasco se ha dedicado a lucirse con anuncios contra sus enemigos imaginarios que apenas llegan a España con lo puesto y con la ilusión de una nueva vida. Nolasco ha vuelto al Gobierno muy crecido, incluso prepotente (se vio en el primer pleno del curso político cuando se mofó del PSOE por pedir su dimisión) Y es normal. Ha aprendido una lección fundamental: gobernar consiste, sobre todo, en anunciar. Anunciar medidas. Anunciar ofensivas judiciales. Anunciar devoluciones. Anunciar prioridades intangibles. Anunciar que la siguiente medida será todavía más contundente. Nolasco sabe que tiene la sartén por la mango, porque su socio del PP se lo consiente.
Las medidas del vicepresidente son también decisiones del Gobierno de Aragón. El PP puede compartirlas, discutirlas, matizarlas o permitirlas, pero mientras Nolasco forme parte del Ejecutivo, lo que hace deja de ser únicamente una iniciativa de partido y pasa a formar parte de la acción de una institución. Quizás habría que recordar que cualquier decisión racista que adopte lo es también del Gobierno de Aragón y mancha a la institución.

Conrad Blásquiz Herrero, periodista y editor de la web política desde la Aljafería
