¿Se acuerdan de aquella frase de José Ángel Biel cuando mandaba en el PAR, sobre su proyecto estrella de Levantar Gran Escala en los Monegros? Vamos, un Las Vegas aragonés. “Lo más importante que le ha pasado a Aragón después de Fernando I” (el rey católico esposado con Isabel de Castilla), dijo por aquel entonces. Su apadrinado proyecto (rechazado antes en Francia y Londres) se fue al garete. No tuvo apoyos y fue considerado por muchos una locura.
Pues parece que de nuevo surgen los cantos de sirena en los despachos del poder de Jorge Azcón y de Natalia Chueca. Enseguida se animan a conceder carta blanca y alfombra roja a las multinacionales americanas que han descubierto aquí un vasto territorio desértico, donde son recibidos con palmas y sin preguntas ni límites en sus proyectos. Como dijo un amigo profesor de la Universidad de Zaragoza e investigador del medio ambiente y sus impactos: “Buscaban un territorio pobre y tonto”; y lo encontraron en Aragón.
Y para despertar a los incautos del letargo del verano hay que aplaudir a la plataforma ´Salvemos los pinares de Venecia` que acaban de presentar las alegaciones ante la DGA contra los Data Center de Microsoft en Puerto de Venecia, por la nueva evaluación del impacto ambiental. Denuncian además que han actuado de mala fe. Ya que el Gobierno de Aragón lo sacó a Información Pública el 30 de Julio disponiendo solo de 23 días para presentar las alegaciones. Es decir, en pleno mes de agosto, periodo vacacional, cuando España duerme la sienta y las ciudades se vacían.
Pero los vecinos de Torrero no se han ido de vacaciones y llevan una lucha sostenida: han grabado comprometedores vídeos de excavaciones y peligrosos movimientos de tierras en las cercanías Puerto Venecia, y cómo echan tierra en las escombreras cerradas, abierto caminos bien anchos donde antes había pinos (junto a un lateral de IKEA).
No se fían un pelo de Natalia Chueca que ya se tuvo que tragar el intento de la masiva tala de pinares en Torrero para la pretendida ampliación del Parque de Atracciones. Otro fracaso en su florido currículo como alcaldesa.
Ahora cuando ya se conoce que los CD en Aragón piden el 20% de la luz que se gasta en todo el país saltan las alarmas. El proyecto con mayor consumo energético será el de Amazon Web Services, seguido de Microsoft en Puerto Venecia. Y lo que todavía está por ver, como dicen los expertos, falta saber si estos centros de datos podrán generar un ecosistema de empleos que puedan dar la vuelta al panorama y resolver problemas como la despoblación del medio rural aragonés o si los centros de datos serán simples granjas de datos cuyos empleos sean ocupados por nómadas digitales. En este sentido, recuerdo una fotografía de trabajadores hindúes que posaban sonrientes delante de un Centro de Datos, enorme, a sus espaldas, y que decían a cámara “El problema será cuando nos sustituyan los robots; ¿Quién pagará nuestros sueldos entonces?”.
Moncloa prepara un real decreto para obligar a estos centros a acreditar requisitos de soberanía tecnológica y eficiencia energética. Será el Gobierno quien asuma el control total del despliegue de centros de datos en España y abre la puerta a frenar inversiones anunciadas por las Comunidades Autónomas, sobre todo concentradas en Madrid y Aragón.
Los problemas del despliegue masivo de los CD son: fuertes subidas del precio de la luz, acaparamiento de la producción de energía sin control y el consumo de agua y energía. Estos inmensos contenedores de IA necesitan un volumen tremendo de electricidad las 24 horas del día y agua para refrigerarse. Se pretende que llegue una nueva planificación de la, débil, red eléctrica española para el horizonte 2030.
Se acuerdan del apagón del 28 de Abril de 2025 en España con una interrupción generalizada del suministro eléctrico, que afectó a más de 50 millones de personas.
Ahora, el super millonario Bill Gates, cofundador de Micfrosoft, está asustado y sostiene que la IA necesita limites, sino el daño para los seres humanos superará cualquier posible beneficio. Entre otros, la pérdida de empleos. Mientras las empresas de IA y Wall Street se forran con esta nueva revolución tecnológica del siglo XXI.

Margarita Barbáchano. Periodista y escritora. Publicado en El Periódico de Aragón
