Me toca ponerme delante del ordenador para escribir mi cotidiano artículo en este blog, y alguien ya me ha dicho que si iba a hablar del fichaje de Izquierdo por el Gobierno de coalición PP-Vox (ya sé que alguien dirá que Vox nada tiene que ver), que es lo que más resuena en los últimos días…y lo que vendrá en esa extraña solución para la economía personal del presidente del PAR, que nadie acierta a saber en qué beneficia a los populares.
Pero no, pues vuelvo de Roma, donde los pasados días 28 y 29 de mayo, con un anticipo en forma de audiencia papal el 26, he participado III CONFERENCIA INTERNACIONAL DEL OMBUDSMAN, dentro del panel dedicado a la forma en cómo atraer a los ciudadanos a las defensorías del pueblo, y lo hice en compañía de defensores tan dispares como el albanés, del Punjab pakistaní, la Republica Checa, Haití, Costa de Marfil y ese cargo tan bonito como es el de “personero” en Colombia, y sí, me parece más interesante, menos sórdido seguro, comentar mis andanzas por la Ciudad Eterna que bajar al barro político que nos rodea.
La cuestión del debate fue; ¿Cómo acercar la ciudadanía al defensor?, y desde mi carencia ya de responsabilidades directas en una concreta defensoría, aunque siempre permanecerá mi experiencia en el Justiciazgo, pedí se permitiera a este ya viejo profesor, que ha dedicado gran parte de su vida a defender a los más débiles frente al abusivo muchas veces poder político-administrativo, que formulara la pregunta de otra forma: ¿Cómo acercar el defensor a la ciudadanía?.
Después de años de experiencia en el ejercicio de la defensoría en mi Aragón, creo que el instrumento mejor es saber utilizar adecuadamente los medios de comunicación. Con ellos, de su mano y con su apoyo y hasta “complicidad”, se puede hacer que estas instituciones sean conocidas y accesibles por los ciudadanos, ya que mal podrán cumplir sus funciones si no lo son.
Que las quejas no sean meros documentos timbrados en una carpeta, en un expediente que únicamente conocerá el ciudadano y quizás el funcionario directamente afectado, como si fuéramos una oficina administrativa más (aunque lamentablemente muchas defensorías acaban siéndolo hoy día, más preocupadas de los números que de la verdadera trascendencia de sus actuaciones), pendientes de las formas, y las estadísticas, sin entrar en el fondo de las cuestión que a ellas la sociedad traslada. Así, una buena gestión de la traslación a los medios de comunicación, y de ellos al conjunto social, de un concreto problema individual, puede llevar a que se convierta en una llamada de atención sobre las deficiencias en un determinado sector que afecte a un determinado colectivo, y fruto de esta divulgación de la problemática, se consiga atraer con ello a otros ciudadanos en similares circunstancia. La solución individual podrá ser así solución colectiva.
Si los defensores, los ombudspersons como hoy a nivel mundial se ha aceptado sean llamadas estas instituciones, no son conocidos, si no se sabe de su quehacer, de poco sirven y difícilmente los ciudadanos acudirán a ellos. Tendrán unas grandes oficinas, hasta palacios algunos. Harán reuniones de gran prestigio como la de Roma, discutirán de lo humano y lo divino, pero no serviran para nada.
Es importante pisar el territorio, es importante tener una presencia activa en la vida social y comunitaria, es importante que nuestra labor tienda a la mediación y no a la confrontación con el fin último de lograr lo mejor para la ciudadanía, pero si todo ello no es conocido, de poco valdrá. Habrá que ir a las personas sin esperar que ellas sean las que deban venir.
Corrían los noventa cuando desde el Defensor del Pueblo de España y la Universidad de Alcalá (CICODE) se puso en marcha un proyecto de apoyo en formación a distintas nacientes en muchos casos defensorías latinoamericanas. Allí me tocó, joven jurista en ciernes, precisamente encargarme de trasladar la forma en que las defensorías debían ¨”usar”, y digo la palabra correcta: “usar”, a los medios de comunicación para lograr sus fines, y la premisa básica era que al político de turno le hacía “reflexionar “ (entiéndanlo muy irónicamente) mucho más un titular sobre su actividad en un periódico o emisora de radio o televisión, que la más elaborada resolución… penoso, pero cierto.
Hoy, si tuviera de volver a participar como docente en esos seminarios debería ya no sólo hablar de cómo acceder a la prensa convencional, mediante visitas y traslado de asuntos de forma pedagógica sin afectar a los principios de confidencialidad y reserva que deben guiarnos, pero también tendría que hablar a los nuevos defensores de cómo utilizar las redes, pues sin duda será la presencia en ellas el factor que más nos acercará a la ciudadanía, y en especial a los jóvenes. Cualquier defensoría tiene que tener una gran página web, y estar presente Facebook, Instragram y hasta Tik tok y demás.
Concluí en la torrida tarde romana con un ejemplo de un caso real que nos sucedió en el Justiciazgo, que demuestra lo bien que puede irnos si sabemos utilizar este mecanismo de difusión de nuestra labor, incluso a priori. En un pequeño pueblo de la Iberia zaragozana un grupo de escolares no contaba con medios de transporte para acudir a su centro escolar, en una población no muy lejana, más curioso todavía, primaria tenía pero no secundaria. Recibimos una llamada, y sin ni tan siquiera abrir formalmente expediente, acudimos al lugar… donde curiosamente ya estaban, no se sabe por quién convocados, diversos medios de comunicación de la comarca que cubrieron ampliamente la situación, la difundieron, con alguna entrevista incluida, consiguiendo con ello llegar a quien a la postre tenía la solución.
Si esto ocurría un martes, el viernes de esa misma semana el departamento de Educación del Gobierno de Aragón ya ponía a disposición de los estudiantes un medio de locomoción con el que acudir a su centro educativo…nunca llegamos a abrir expediente, un expediente que seguro hubiera sido tramitado de forma impecable, con una resolución sin tacha jurídica, y hasta es posible que la misma fuera aceptada por la administración involucrada…otra cosa es que ese necesario vehículo de transporte algún día llegara a solventar el problema
Y si vuelvo de Roma, donde hasta he compartido mesa con Macarena Olona (sin comentarios por favor), y mi Aragón no para de sorprenderme: el fichaje de Izquierdo, la determinación de edad de los menores no acompañados como instrumento de propaganda política, el quedarnos sin Parque de Atracciones y que otro parque, el de Macanaz, envía hacia el casco zaragozano a unas curiosas personas con una copa de vino colgada del cuello…Buñuel o Fellini seguro que harían de todo ello una buena película.

Javier Hernández García. Jurista y Militar
