Ante todo, conviene aclarar lo obvio: no soy ministro, ni trabajo en la Moncloa, ni soy un testaferro teutón o británico infiltrado en la política española (lo digo por mi nombre). Soy, simplemente, un periodista catalano‑aragonés con más de tres décadas largas de oficio, obsesionado con la política, especialmente con la política aragonesa. También he escrito unos cuantos libros, el último sobre el querido y añorado José Antonio Labordeta, ese gigante que algunos ahora alaban sin haberlo entendido jamás.
Para escribir José Antonio Labordeta, diputado del pueblo entrevisté a muchos políticos, incluido José Luis Rodríguez Zapatero, cuya vinculación con Labordeta fue tan sincera como incómoda para quienes hoy viven de fabricar sospechas. Zapatero mantuvo una estrecha relación de cordialidad con Labordeta, al que dedicó una palabras emotivas en su despedida del Congreso. Contactar con el expresidente fue una sucesión de llamadas a su oficina madrileña, con la amabilidad y paciencia infinita de Gertru, su secretaria. Finalmente, hablamos por teléfono el 16 de octubre de 2024. Una fecha como cualquier otra que ¿gracias? a El Mundo y El Confidencial, ha sido aupada al estrellato conspiranoico. Porque en esa agenda de Zapatero publicada por ambos medios de comunicación, en esa ensalada de ministros, reuniones y conspiraciones de saldo cuyo único objetivo es vincular a Zapatero con Pedro Sánchez para cavarles la tumba a ambos , aparece ¡sorpresa! mi nombre, además de otras personas que presumo tampoco desean salir del anonimato en tales circunstancias. Los compañeros —permitidme el sarcasmo— no han tenido ni el pudor mínimo de difuminar nombres ajenos a su cruzada. Han volcado nombres y apellidos a bocajarro, sin filtro, sin ética y sin la más mínima vergüenza profesional.
Dice mucho de su estrategia y muy poco de su oficio: hincar el colmillo en Zapatero, convertido ya en villano oficial de un folletín que se actualiza cada día con nuevas filtraciones procedentes de la investigación del juez Calama, a quien, ya puestos, le recomendaría enviar a la UCO a darse un paseo por los negocietes de Felipe González, José María Aznar y de un misterioso M. Rajoy. Igual allí encuentra más sustancia para nuevos capítulos de este culebrón.
Feliz verano a todos y muchas gracias por seguir mis comentarios. Cada vez somos más. Nos volvemos a ver en septiembre.

Conrad Blásquiz Herrero, periodista, analista político y editor de la web desdelaaljaferia
