Pidiendo Amparo, con mayúscula

Escribo este artículo más tarde de lo que en mi es habitual, y lo hago mientras wasapeo con Jesús Félez, presidente del Centro Aragonés de Barcelona, que me traslada la incomprensible situación a que se ha llegado, pues el Gobierno de Aragón, que con gran acierto asumió hacerse cargo del edificio en casi ruinas de la barcelonesa calle Joaquín Costa (no podía ser otra), ahora les ha presentado un plan de usos que prácticamente condena a la desaparición del colectivo de esos aragoneses de la diáspora que durante décadas han mantenido viva la llama de su tierra en nuestros vecinos del este.

Pero debo volver a lo que me ocupa hoy. El pasado miércoles esperaba la comparecencia en la sala de prensa del Parlamento aragonés de los diputados Tomás Guitarte y Marta Abengochea, representantes respectivamente de Aragón-Teruel Existe e Izquierda Unida de Aragón, las dos agrupaciones parlamentarias que conforman el Grupo Mixto de la Cámara, sabedor que iban a anunciar la interposición de un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, en relación con el acuerdo de la Mesa de finales de marzo, por el que se variaba el criterio histórico de reparto de subvenciones para la contratación de personal de grupos y agrupaciones, con graves perjuicios para estas últimas, pero también, y hay que decirlo, con evidente beneficio económico para el resto: los grandes grupos.

Permítanme un inciso. Veía por uno de los canales televisivos de la Cortes de Aragón dicha comparecencia. Antes, había ojeado otra de una diputada socialista, cuando constaté con cierta sorpresa la falta, en uno y otro caso, de preguntas de los periodistas asistentes. La verdad es que luego lo he comentado con algún periodista parlamentario y me ha ratificado esa falta de cuestiones ante las comparecencias que se dan en la funcional sala próxima a la cafetería, y ello, según me cuentan, porque posiblemente no hubiera ningún periodista en ella para hacerlas…

Continúo. El acudir al alto órgano de garantías constitucionales (hay que incidir en que el Tribunal Constitucional pese a llevar ese nombre no es realmente un tribunal y no forma parte del poder judicial) es el único mecanismo que asiste a los citados diputados y sus agrupaciones, en defensa de un derecho tan importante como es el de participación política en el mecanismo de poder realizar sus funciones tanto legislativas como de control al Ejecutivo, con los medios para ello necesarios. No entraré aquí en el fondo del recurso planteado, pero sí en el mecanismo.

En la pasada legislatura un diputado de la Cámara, hoy flamante asesor del presidente de Aragón, tras una cuando menos curiosa maniobra política que como poco le ha solventado su economía personal, aunque los daños causados tanto a su partido como al que le ha acogido en su gobierno están por ver, ya utilizó este mecanismo. De la mano de ese gran jurista que lo es, el letrado Clemente Sánchez Garnica, consiguió el citado diputado turolense, único del otrora gran partido bisagra de la política aragonesa, que se le concediera el amparo, es decir, que se reconociera que se le habían vulnerado sus derechos, en aquel caso, y que ello debía solventarse. Se hizo ya metidos en la XI legislatura, en concreto por sentencia de 19 de noviembre de 2025, resolución que concluyó que la Mesa de las Cortes vulneró el derecho fundamental a la participación política (art. 23.2 CE) de los diputados del PAR al impedirles formular preguntas al presidente de Aragón, Jorge Azcón…Como cambian las cosas con el paso del tiempo.

Ahora Tomás Guitarte, Marta Abengochea y también Pilar Buj, entienden que privarles de los medios personales mínimos necesarios para el desarrollo en debida forma de sus funciones parlamentarias, vulnera también dicho precepto constitucional, y habrá que esperar que el amparo solicitado llegue en esta legislatura…, y ello quizás es mucho esperar a la vista de los antecedentes.

Y dejo por este curso estas intromisiones divulgativas en el desconocido mundo del derecho parlamentario, y, como buen abuelo, paso a dedicarme a la conciliación de mis hijos con sus entornos laborales, lo que conlleva asumir la diversión de ver crecer y ayudar al crecimiento y “mal educar” de mi nieta.

Feliz verano.

Javier Hernández García. Jurista y militar

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