Pulsa “intro” para saltar al contenido

La sombra anaranjada de Azcón

Click aquí para escuchar “El Comentario”

Por favor, acepta la instalación de cookies de YouTube para ver este vídeo. Al aceptar podrás acceder a contenido de YouTube, un servicio prestado por un tercero.

Política de privacidad de YouTube

Si aceptas, tu elección se guardará y la página se refrescará.

La pregunta que hoy cobra más interés informativo que nunca es la siguiente: ¿De qué hablaron Javier Lambán e Inés Arrimadas hace unos días cuando almorzaron en el Pignatelli?

Hagamos un poco de ciencia ficción.  Supongamos que la líder naranja aprovechó la discreción del comedor de invitados para hacer caer entre plato y plato la bomba que tenía preparada: su deseo de presentar una moción de censura en el Ayuntamiento de Zaragoza encabezada por la actual vicealcaldesa Sara Fernández, una moción que necesitaba el voto imprescindible del PSOE. A cambio, Ciudadanos garantizaría apoyo parlamentario estable a Lambán en el caso de que surgieran dificultades en el cuatripartito.

En buena lógica cabe imaginar que Lambán rechazó  la invitación con el argumento principal de que no es momento de un terremoto pòlítico de esa magnitud en plena batalla por el covid. Una propuesta, además, de dudosa rentabilidad política para el PSOE.

Realmente se desconoce cómo transcurrió la conversación entre ambos líderes políticos. Lo que sí se supone es que Arrimadas ya estaría urdiendo en ese momento el golpe de la moción de censura de Murcia y quizás estaría pensando en similares movimientos en el tablero político de Madrid y de Zaragoza. “Ahora o nunca” debió pensar la dirigente del partido naranja con las encuestas amenazando su cabeza y la propia supervivencia del partido.

Se sabe también, porque el propio Lambán lo dejó claro en la rueda de prensa del pasado miércoles convocada para hablar del año de Covid, que no es partidario de aventuras ni de mociones de censura. Y menos en estos momentos, con la pandemia todavía viva  El dirigente socialista considera fundamental que siga la estabilidad política y social para hacer frente al covid, una pandemia que, por cierto, ha estrechado los lazos de unión de los cuatro partidos, se encargó de remarcar el propio Lambán, por si alguien tenía alguna duda.

Y también es evidente que a Ciudadanos no le va tan bien como preveía ocupando la Vicealcaldía de la capital aragonesa. Los problemas de visibilidad y de proyección pública de Sara Fernández son innegables. La situación del partido naranja en el Gobierno de la ciudad se ha complicado todavía más en los últimos días cuando se han caído del presupuesto por la presión de Vox y con el visto bueno de Jorge Azcón algunos de sus proyectos estrella, como la gran plaza de San Francisco o la reconversión de la lonja en el  Museo Goya.

La sombra del Alcalde Azcón está siendo muy alargada para Ciudadanos. Su figura monopoliza la acción de Gobierno haciendo que pase desapercibida la gestión del partido naranja, a pesar de tener la Vicealcaldía o la cartera estrella, la de Urbanismo. Así son las coaliciones. Al final, el alcalde es el alcalde como decía Rajoy.

¿Quieres compartirlo y seguirme?

Deja el primer comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *