Vuelve la política (a pesar de Vox)

Cuatro meses después de las elecciones autonómicas del 8 de febrero, las Cortes de Aragón han vuelto a dar señales de vida. La XII legislatura ha empezado a moverse. Se vuelve a hablar de política en Aragón, aunque Vox continúe obsesivamente empeñado en su cruzada antiinmigración eclipsando la labor del PP en el Gobierno.

La elección de María Navarro como presidenta de la Cámara fue tan ajustada y rodeada de tanta incertidumbre que casi hubo que repartir biodramina entre los diputados. La fragilidad del pacto PP–Vox quedó expuesta desde el minuto uno: la Mesa tuvo que ser reconfigurada a toda prisa tras su elección y el popular Fernando Ledesma, que pasaba por allí con la vicepresidencia primera, acabó desalojado para dejar sitio a una diputada de Vox. Un trueque parlamentario digno de mercadillo de domingo. Para rematar, Navarro también vio peligrar su silla después de haber sido elegida, porque las negociaciones entre PP y Vox para formar Gobierno amenazaban con convertir su presidencia en moneda de cambio.

Guitarte, la abstención y el recibo que nunca llega

La abstención de Aragón–Teruel Existe fue uno de esos movimientos que hacen las delicias de los analistas: permitió la elección de Navarro y dejó fuera al socialista Fernando Sabés de la candidatura para presidir la Cámara. Manuel Guitarte debió pensar que el PP tomaría nota del gesto y le devolvería el favor más pronto que tarde. Pero Jorge Azcón y Vox, que ahora disfrutan de una mayoría cómoda como se encargan de recordar siempre que pueden, no están para sentimentalismos. La prueba llegó la semana pasada, cuando PP y Vox tumbaron sin pestañear la pretensión de Guitarte de tener grupo propio con solo dos diputados. Tres son necesarios, dijeron. Resultado: adiós a más visibilidad, a más recursos y a más personal. Bienvenido al barro político que los dos socios han decidido extender desde el primer día, un terreno donde la oposición entra descalza y ellos con botas militares.

Las comparecencias del nuevo Gobierno han servido para confirmar lo que ya era evidente: Vox marca la agenda y el ritmo. Azcón y su Ejecutivo parecen más bien figurantes en una obra donde otros escriben el guion. Novedades, pocas. Señales de quién manda, todas.

La Comisión de Comparecencias: el oasis democrático en medio del desierto

En medio de este paisaje áspero, destaca la Comisión de Comparecencias Ciudadanas y Derechos Humanos, que se reactivado esta semana y uno de los pocos espacios donde la política aragonesa parece recordar que existe la ciudadanía. Asociaciones como CADIS Huesca, CERMI Aragón, colectivos de salud mental o la PAH han encontrado aquí en anteriores legislaturas un altavoz directo, sin intermediarios ni filtros partidistas.

La alta demanda de colectivos que a estas alturas ya esperan turno demuestra que este foro funciona. Que la gente lo percibe como útil. Que, por una vez, el Parlamento abrió una ventana y entró algo de aire fresco. La reforma del reglamento que lo hizo posible fue, sin duda, uno de los aciertos indiscutibles de legislaturas pasadas.

El reto: que la escucha no se quede en gesto

Lo esencial ahora es que lo que se dice en esa comisión no se quede en un bonito ejercicio de escucha activa. Que las denuncias y propuestas ciudadanas se conviertan en iniciativas legislativas y en control real al Gobierno. Solo así podrá empezar a cerrarse la brecha entre representantes y representados.

Conrad Blásquiz Herrero, periodista y editor de la web política desde la Aljafería

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